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lunes, 2 de febrero de 2026

Concatenaciones | Interoceánico: un crimen de Estado

 


Fernando Irala

Un mes después del descarrilamiento del Tren Interoceánico, con un saldo de catorce muertos y más de un centenar de lesionados, las conclusiones de la Fiscalía General de la República responsabilizan al maquinista y a un despachador del ferrocarril, con un argumento inverosímil: que el convoy se salió de las vías por un exceso de velocidad de quince kilómetros más que el tope establecido en el punto.

Pero las evidencias presentadas por los expertos, antes y después del accidente, cuentan otra historia.

Especialistas de la Universidad Iberoamericana señalan que el descarrilamiento era un hecho previsible, provocado por fallas técnicas, deficiente planeación y decisiones tomadas sin los estudios necesarios, para cumplir con la urgencia política de ponerlo en funcionamiento con premura, por encima de los criterios de seguridad ferroviaria.

 Presentado como una nueva obra, cuyo costo final fue de sesenta mil millones de pesos, tres veces el presupuesto inicial, ahora nos hemos enterado que en realidad el equipo rodante, locomotoras y vagones, son equipo usado, con antigüedades de treinta y cuarenta años, remozado y pintado para “dar el gatazo”. y que el trazo original es el de la ruta construida el siglo pasado, supuestamente modernizado y rehabilitado. Lo ocurrido demuestra que no hubo tal.

Auditorías oficiales habían identificado desde 2019 el tramo del siniestro como una zona de alta complejidad técnica, con pendientes pronunciadas, curvas muy cerradas y una alineación alterada por las condiciones del terreno.

Ahora también sabemos que se combinaron durmientes viejos con otros nuevos, y está bajo sospecha la calidad del balasto empleado.

También ha resultado que el personal a cargo de la corrida tenía licencias vencidas y les faltaban certificados médicos recientes, lo cual puede tomarse como una responsabilidad de los empleados, pero es sobre todo una grave negligencia de la empresa.

Junto con el maquinista se ha iniciado acción penal contra quien se señala como jefe del despacho, que según las evidencias ese día no formaba parte de la tripulación a cargo.

En resumen, el descarrilamiento del tren interoceánico era cuestión de tiempo, como producto de la irresponsabilidad, corrupción y apresuramiento con el que fue puesto en marcha. Su ocurrencia constituye un crimen de Estado, aunque siguiendo una vieja costumbre, lo más sencillo es echarle la culpa y proceder contra el maquinista.

Así se echa tierra a otras responsabilidades, que en este caso como en otras obras emblemáticas del anterior sexenio, llegan hasta los más altos protagonistas del poder en México. 

lunes, 26 de enero de 2026

Concatenaciones | El retorno del sarampión

 



Fernando Irala

A punto de cumplirse un año del primer nuevo caso de sarampión registrado en territorio mexicano, el brote está lejos de ser controlado; por el contrario, el virus sigue muy activo, y ya ha sido la causa de muerte de por lo menos dos docenas de personas, con un acumulado de más de siete mil casos confirmados y más de quince mil probables.

Hacía treinta años que en México no se detectaba un caso de la enfermedad originado aquí; desde finales de la centuria pasada América del Norte fue declarada libre del padecimiento, gracias a la cobertura de vacunación y la vigilancia epidemiológica.

Pero eso es historia.

Como se sabe, en los recientes siete años el sector salud ha ido de mal en peor, y uno de los rubros en que ese deterioro se resiente es en los porcentajes de la población vacunada.

El gran hito en la materia fue la pandemia del covid. Como el virus era nuevo no había vacunas; luego las hubo, pero desde el principio se diseñó y aplicó en el mundo un protocolo para enfrentar la emergencia, que México cumplió muy mal. Tanto, que fue uno de los países más afectados por la epidemia. El saldo mortal mexicano fue de más de 800 mil fallecimientos en exceso, de los cuales cinco mil 800 correspondieron a médicos, enfermeras y personal del sector salud, una de las peores cifras en el planeta.

El covid en México tuvo otros muchos indeseables efectos colaterales. Uno de ellos es que al saturarse el sector salud dejaron de atenderse muchos servicios necesarios, entre ellos la cobertura suficiente de los esquemas de vacunación del resto de enfermedades prevenibles.

Si a finales del siglo pasado y principios del actual nuestro país fue un referente mundial por su atención a las vacunas, los últimos años son los de una caída alarmante, por lo que hoy pagamos las consecuencias.

Es cierto que en el mundo entero el sarampión está de vuelta, cada año en el planeta se acumulan alrededor de 95 mil muertes por esa causa. En ello se suman las fallas en los sistemas de salud y el crecimiento en la población de corrientes antivacunas, que generan desinformación y desconfianza, con resultados letales.

En nueve de cada diez casos registrados del sarampión, los contagios se produjeron en pacientes no inmmunizados, pues pese a ser altamente contagioso, más que el covid, cuando se tienen dos tomas de la vacuna, ésta es completamente eficaz.

Ante los brotes descritos México, al igual que Estados Unidos, están a punto de perder el reconocimiento de países libres de la enfermedad, estatus que ya perdió Canadá. La Organización Mundial de la Salud ha dado un plazo de dos meses para abatir los contagios.

El único remedio es que sobre todo los niños y niñas que no han recibido las inmunizaciones, o los adultos con esquemas incompletos, sean vacunados.

Más vale tapar el pozo, aunque ya tengamos niños muertos.

       

lunes, 8 de septiembre de 2025

Concatenaciones | Coopelas o cuello

 


Fernando Irala

Mientras en el Caribe Estados Unidos estrena una nueva táctica de bombardear lanchas sospechosas de transportar drogas, y en territorio norteamericano crece la escalada de redadas y detenciones de trabajadores de origen latino, en Palacio Nacional el secretario de Estado de la administración de Donald Trump elogia la relación actual entre ambos gobiernos.

“Es la cooperación en materia de seguridad más estrecha que hemos tenido nunca, quizá que con cualquier país, pero ciertamente en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y México”, dijo el funcionario norteamericano luego de reunirse con la presidenta de México.

Las evidencias indican que la política de amenazas y presiones le ha resultado a Trump y que está obteniendo lo que quería, por lo menos en nuestro país. A cambio de ello, se ha postergado el amago de aplicar aranceles a las exportaciones mexicanas.

No sabemos qué otras intimidaciones y bravatas se apliquen en las conversaciones en privado como la que ocurrió la semana pasada en la sede del gobierno mexicano, aunque sobre ésta ya corren diversas suposiciones y versiones.

Lo cierto es que el gobierno de la 4T ha debido entregar ya dos remesas sucesivas de reconocidos capos a la justicia estadounidense, no por la vía de la extradición que es el protocolo establecido internacionalmente, porque garantiza una aplicación neutra de la ley y el respeto a los derechos humanos, sino aduciendo razones de seguridad nacional. 

Ya sabemos que ese concepto actualmente le sirve al gobierno para todo, desde entregar reos en forma exprés hasta adjudicar funciones de administración y obra pública y así protegerlas de la curiosidad de ciudadanos y periodistas.

Además de que Marco Rubio se declaró fan de la relación intergubernamental, también dijo que los ataques a naves sospechosas en aguas internacionales podrán repetirse, porque la simple intercepción ya no funciona. Y como ésa, las demás medidas contrarias al derecho y la cooperación internacional continuarán: aranceles, deportaciones, todo lo que ya sabemos.

En conclusión, por lo visto, el régimen de Trump le ha aplicado al gobierno mexicano aquella máxima que hizo famosa Zhenli Ye Gon, narcotraficante que al ser aprehendido hace unos años, se dijo amenazado por las autoridades con la frase: “coopelas o cuello”.

Así estamos.


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lunes, 7 de julio de 2025

Concatenaciones | Gentrificación, el futuro nos alcanzó

 



 

Fernando Irala

Una violenta manifestación en una de las colonias de moda en la ciudad de México, el pasado fin de semana, puso de súbito en la atención pública un fenómeno relativamente novedoso y de extraño nombre: gentrificación.

Este proceso está ocurriendo desde hace décadas, desde el siglo pasado, en diversas ciudades del mundo, y en nuestro país no es exclusivo de la capital, aunque ahí tal vez se haga notar con mayor intensidad.

El término gentrificación es un neologismo, adoptado de la palabra inglesa gentry, que la Real Academia de la Lengua describe como el proceso de renovación de una zona urbana, generalmente popular o deteriorada, que implica el desplazamiento de su población original por parte de otra de un mayor poder adquisitivo.

Esta evolución, que fue estudiada y descrita por primera vez en Londres en la década de los 60, tiene diversas causas, pero una muy relevante es el incremento del turismo, sobre todo el auge de las plataformas del tipo del airbnb, e incluso la migración de población extranjera de alto poder adquisitivo, para asentarse en rumbos que le son atractivos. La crisis del covid, en 2020, detonó con mayor fuerza estas tendencias.

El resultado automático es que ante una mayor demanda de vivienda temporal o permanente, los precios de los bienes raíces se disparan, y con éstos, los de todos los bienes y servicios a su alrededor.

En los últimos años, el valor comercial de una casa, un departamento o un local comercial, crece en las zonas urbanas prósperas en alrededor de un diez por ciento anual, y en los barrios y colonias en donde se observa la gentrificación, en porcentajes aún mayores.

Esa transformación la sufrimos todos quienes vivimos en las urbes, pero quienes más lo resienten son los viejos moradores, generalmente de clase media, que hoy son expulsados de los lugares donde probablemente nacieron o por lo menos llevaban mucho tiempo habitando.  

Tal fue el motivo de la protesta que derivó en vandalismo contra restaurantes, cafeterías y otros comercios en los alrededores del Parque México, el corazón de una zona gentrificada.

Por las calles se escuchó un viejo grito, “gringos, go home”, que estuvo de moda en las luchas estudiantiles del 68, para repudiar entonces la política guerrerista y de intervención militar de los Estados Unidos, por cierto revivida en los actuales tiempos.

Esta vez, sin embargo, el blanco no eran los marines o los soldados norteamericanos, sino turistas estupefactos sorprendidos de pronto por el México bronco.

Pero no es asustando viajantes ni rompiendo cristales como se detendrá un fenómeno universal inherente al desarrollo urbano moderno.

En la búsqueda de alternativas que concilien la bonanza turística, convertida en una de las principales fuentes de ingreso y de derrama económica en la actualidad, con la necesidad de la gente de tener acceso a viviendas y servicios en condiciones adecuadas, está uno de los grandes retos de alcaldes y gobernantes.

A ellos les toca buscar la cuadratura al círculo.

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lunes, 23 de junio de 2025

Concatenaciones | Juegos de guerra




Fernando Irala

Cuatro meses exactos después de tomar posesión de su segunda presidencia en los Estados Unidos, Donald Trump dio el paso más temerario de su mandato, al ordenar y llevar a cabo el bombardeo de tres instalaciones estratégicas en Irán, acusando al régimen de ese país de utilizarlas para enriquecer uranio y producir armamento nuclear.

Maestro de la mentira, Trump había prometido en campaña acabar con las guerras “interminables y estúpidas” en Medio Oriente, y hace apenas unos días parecía contener las ansias belicistas del gobierno israelí, mientras preparaba el ataque que el fin de semana presumió como una operación militar única y perfecta.

Tras el ataque bélico, por lo pronto reina la confusión. No está claro que las instalaciones bombardeadas hayan tenido realmente material nuclear, o que la incursión haya dado con eficacia en los blancos, pues en las regiones cercanas no hay indicios de la radiación esperable después de un embate como el ocurrido.

Aunque el gobierno norteamericano lo niegue, la ofensiva del pasado sábado equivale a una declaración de guerra contra el régimen fundamentalista que ha mantenido el control de Irán por más de medio siglo.

Lo que viene es impredecible, aunque ya se han producido las primeras reacciones. El parlamento de Irán ha aprobado el bloqueo militar del estrecho de Ormuz, vía marítima por donde transita cerca de una cuarta parte del petróleo que se comercia en el planeta, medida que al aplicarse dislocará por completo no sólo el mercado de hidrocarburos, sino toda la economía internacional.

Para el gobierno iraní, la acción inmediata es obligada. Aguantar el golpe sería una estrategia suicida, pues generaría su debilitamiento interno y en la región. Atacar con mayor virulencia a Israel es una posibilidad muy cercana, lo cual no hará sino escalar el conflicto que se vive en la zona, y que ha derivado en el arrasamiento de la franja de Gaza y el sufrimiento redoblado del pueblo palestino.

Quienes observan la escena internacional han alertado sobre la posibilidad de que al crecer fuera de control esta contienda, estemos en el preámbulo de la Tercera Guerra Mundial.

Y ya se sabe que es sencillo ubicar cuál es el disparo, la bomba o el incidente que desata una guerra. Lo que nunca se conoce es cuándo, cómo y a qué costo terminará.

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lunes, 2 de junio de 2025

Concatenaciones | Acorralados

 



Fernando Irala

 

A lo largo de una quincena, los profesores agremiados en la llamada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, un día sí y otro también, han estrangulado el tránsito vial en la ciudad de México, y en menor medida, en otras ciudades de entidades donde tienen el dominio de las secciones sindicales del magisterio.

Ahora, el movimiento se ha dividido, y mientras una de las secciones que inició esta ocasión el movimiento, la de Oaxaca, se ha retirado del plantón que sostenían en el Zócalo capitalino, otras como la de Chiapas, han decidido mantener la movilización, porque consideran que sus demandas no han sido satisfechas.

Las protestas de la CNTE no son ninguna novedad. Desde hace más de tres décadas y media, año con año los profesores suspenden clases, hacen paro, y enarbolan su renovado pliego petitorio.

En el epidosio actual, demandan la abrogación de la ley del ISSSTE a cuyo cobijo los trabajadores del Estado tienen seguridad social, y donde se establecen las condiciones para sus pensiones y jubilaciones. Reclaman además un 100 por ciento de aumento salarial y la desaparición del Sindicato Nacional, el viejo SNTE, donde militan los maestros que no se han pasado a la disidencia.

 

Este año fueron particularmente agresivos para trastornar la vida de la capital de la República. Optaron por paralizar la principal avenida de la ciudad y las vías rápidas, los accesos al aeropuerto capitalino y las sedes de diversas instituciones.

Defienden sus derechos, y para ello afectan la vida y los derechos de los demás, empezando por los niños y niñas de cuya educación son responsables. Más de un millón de alumnos llevan ya varias semanas sin clases. En Oaxaca, en Guerrero, en Chiapas, generaciones de estudiantes han recibido una educación interrumpida por paros y plantones, que se refleja en los índices de aprovechamiento, los más bajos del país.

Esta vez, acorralaron incluso a la Presidenta de la República, al bloquear los accesos a Palacio Nacional para que los periodistas que asisten a la conferencia mañanera no pudieran entrar.

Y nadie les dice nada. La mandataria es presa del origen de su movimiento. Cuando en 2006 el ahora reaparecido líder de la 4T perdió la elección presidencial, su desquite fue ocupar con tiendas de campaña casi siempre vacías el Paseo de la Reforma por semanas, estrategia que la CNTE ha heredado. El que se lleva se aguanta, dice la sabiduría popular.

Mientras tanto, los citadinos observan con impotencia como sus calles, avenidas y glorietas son ocupados por contingentes que no atienden más razones que las suyas, ni reconocen derechos que no sean los propios.

Así llevan, decíamos, más de treinta y cinco años. Y la tradición no terminará pronto.

martes, 13 de mayo de 2025

Y ahora, el barrenador



Fernando Irala

Por si algún elemento de complicación faltase en la por momentos áspera relación de nuestro país con Estados Unidos, el resurgimiento de la plaga del gusano barrenador en el ganado mexicano ha derivado en la prohibición de la exportación de reses con destino al mercado de aquella nación, y en una crisis de la ganadería nacional, que enfrentará pérdidas millonarias si esta situación se prolonga.

Según las cifras oficiales, México exporta cada año al país vecino más de un millón 400 mil cabezas de ganado en pie, lo que da a los productores un ingreso de unos mil 400 millones de dólares. Eso, mientras haya exportación. Pero a partir de este fin de semana está suspendida.

En realidad, el problema lleva ya varios meses incubándose, aunque en vez de resolverse pareciera ir en crecimiento.

La plaga del gusano, originada por los huevecillos de una especie de mosca, llevaba erradicada en la región desde 1991, hace más de treinta años.

Las larvas de la mosca se alojan y desarrollan en el tejido vivo de los animales de sangre caliente, por lo que cualquier herida superficial es un espacio ideal para su crecimiento, donde generan infecciones que en pocos días causan la muerte del ganado enfermo.

Los nuevos brotes de este mal en la región tuvieron lugar en Panamá en 2023, y el año pasado se detectó su presencia en Guatemala. Un caso en Chiapas en noviembre disparó las alarmas, y generó el cierre de la frontera norteamericana para comercio de reses en ese mismo mes.

En febrero de 2025 se llegó a un acuerdo entre ambas naciones que permitió la reanudación de las exportaciones con previos controles sanitarios y restricciones en el número de piezas. Pero apenas tres meses después ese acuerdo se ha caído y se ha llegado a un nuevo veto para el ganado mexicano.

La razón es simple, los casos siguen aumentando en los rebaños, e incluso se han documentado ya en seres humanos en el sureste del país un par de contagios de la enfermedad, que los médicos llaman miasis.

Mientras tanto, el diálogo entre los gobiernos no ha avanzado en buenos términos.

De aquel lado se quejan de que México no hace los esfuerzos suficientes para el combate a la plaga, que no quiere autorizar la fumigación continúa por aviones estadounidenses, sino que se pretende limitarla a seis días de la semana, lo que rompe y minimiza el impacto sanitario, y que en el extremo se les quieren cobrar impuestos a la importación de piezas para el mantenimiento de las unidades aéreas.

Del lado mexicano, no lo va usted a creer, pero consta en los medios, se ha dicho que los requerimientos norteamericanos son excesos, que las acusaciones son parte de una campaña negativa, que aquí hay colaboración pero no subordinación, y que no somos piñata de nadie.

A ver cómo se ponen de acuerdo.

Sólo como anécdota al paso, la estrategia más eficaz de combate al barrenador ha sido la producción de moscas estériles, que son liberadas en las zonas ganaderas, con lo que se bloquea la reproducción de los insectos y se corta el ciclo de la enfermedad.

Pero luego de la erradicación de 1991, en México simplemente se cerraron y desmontaron las exitosas plantas productoras de moscas irradiadas en el sureste. Hoy ya no existen. Ahora dependemos de la importación desde Panamá, y del apoyo norteamericano, aunque el tema se ha vuelto una especie de amor apache.

lunes, 7 de abril de 2025

Concatenaciones. | Carlota.


Fernando Irala

En un país donde las ejecuciones y las desapariciones de personas se suceden cotidianamente hasta sumar miles de casos cada mes, la muerte de dos hombres a manos de una vieja mujer, en Chalco, en el estado de México, llamó la atención en los medios de comunicación y en las redes sociales, y generó una polémica inusitada que persiste desde el fin del mes pasado hasta estas fechas.

¿Por qué el interés y la curiosidad generalizada alrededor de un hecho violento más, no el más aparatoso, no el más sangriento, cometido con un revólver que no impresiona a nadie en estas épocas de armas de alto poder, equipos blindados y despliegues peliculescos?

 Es que de pronto nos encontramos con unas imágenes que en su trágica simplicidad reflejan de manera concentrada mucho de lo que pasa en nuestra vida actual.

Una adulta mayor que es víctima del despojo de una vivienda, invadida por sujetos que se exhiben en las redes sociales presumiendo armas. Una autoridad de lenta reacción, que ante la denuncia no tiene el marco legal para proceder con rapidez, ni tampoco gana alguna de hacerlo. Un entorno social de indulgencia ante delitos cometidos en nombre de la pobreza o la necesidad.

Todos estos elementos conforman algunas de las dimensiones de la selva en que se han convertido las periferias urbanas y otros lugares de hacinamiento y anarquía. 

El hecho nos habla también de la situación que viven millones de adultos mayores, muchos desprotegidos de los sistemas de seguridad social, aunque ahora todos cobijados por una mísera pensión, llamada con ironía “del bienestar”, que está muy lejos de garantizar la sobrevivencia digna en la vejez. Para una anciana, disponer de una vivienda para vivir de la renta puede ser su única forma de subsistir decorosamente.

Ante la exposición mediática, ahora sí el brazo de la ley procedió con celeridad. Veinticuatro horas después de matar a dos de los invasores, la aguerrida mujer de nombre Carlota, que ahora todos conocemos, y dos de sus hijos ubicados como cómplices, ya estaban presos a la espera de juicio. 

Ojalá esa velocidad tuviera la justicia para ubicar y aprehender a los miembros de la delincuencia organizada, encontrar a los desaparecidos, abatir la delincuencia.

Para eso, todavía tendremos que esperar. Así es la vida.

 


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