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viernes, 17 de julio de 2015

Esto se Dice... El Chapo y Peña Nieto: Etapa de perversión


Marco Esquivel
@Marco_Esquivel

La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la crisis que ha generado en México todavía está muy lejos de acabarse, según Luis Arroyo, autor del libro “Los cien errores en la comunicación de las organizaciones”, el problema se puede ubicar fácilmente en la etapa de la “perversión”.

En la madrugada del domingo 12 de julio, cuando las autoridades mexicanas en voz del comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, informó que un día antes, el sábado a eso de las 20:53 horas habían perdido visibilidad con el líder del Cártel de Sinaloa y a la postre su fuga del penal del Altiplano, inició una de las tantas crisis que azota al gobierno de Enrique Peña Nieto.

Se estaba apenas, en la clasificación que da Arroyo en la fase de la latencia, “aquella en la que la crisis está gestándose”.

Ese mismo domingo, se inició la segunda fase de la eclosión, que es “por naturaleza repentina y obliga a actuar con rapidez”.

Ese día, el gobierno mexicano convoca a conferencia de prensa, donde se dan a conocer más detalles de la fuga del capo mexicano que actualmente es buscado en casi dos centenares de países.

La crisis ya estaba dada, la información oficial era que Joaquín “El Chapo” Guzmán había escapado por un túnel de un kilómetro y medio.

Luis Arroyo destaca en su libro que “la eclosión puede durar unas horas en la crisis pequeñas, un par de días o incluso cuatro o cinco. Es el momento de mayor tensión emocional: la clave es mostrarse humilde, nunca agresivo, dar la cara y aguantar hasta la siguiente fase, la perversión”.

En el “Error 37” del libro de Arroyo se establece que en la fase de perversión “aparecen viejos y nuevos actores en escena. Abunda el oportunismo… Reina la confusión, se cruzan las acusaciones, las demandas, las reclamaciones, la búsqueda de culpables…” y es aquí en donde actualmente se centra la crisis tras la fuga del Chapo Guzmán.

Hoy a cinco días de la fuga del narcotraficante “más buscado” –entrecomillas, porque no nos consta- la crisis tal pareciera que no llega a su cúspide, pareciera que la fase de la perversión, la tercera de cinco, va subiendo a su nivel más alto a paso de tortuga, muy lento que en su lentitud se arrasa con todo lo que esté a su paso… hasta al mismo gobierno mexicano.

En esta fase, hemos sido testigos de cientos de comentarios; desde aquellos que piden la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, de su segundo al mando Miguel Ángel Osorio Chong y va hasta poner en duda que la fuga se diera a través del túnel de kilómetro y medio.

Arroyo dice que “El secreto de la buena comunicación de crisis en esta fase es no ceder a las polémicas y mantener la disciplina de mensaje… Ser tenaz en los argumentos, mantenerlos sin ceder, hará que el interés de la historia vaya decayendo día a día”.

Imposible, en México al menos en esta crisis y ante el desgaste que sufren las instituciones, se le da más crédito a lo que diga cualquiera menos, precisamente lo que informen las autoridades, porque en muchos casos ya ni siquiera cuentan con el beneficio de la duda.

Hoy apenas estamos en la etapa de la perversión, en las cinco que enumera el autor de “Los cien errores en la comunicación de las organizaciones”, todavía falta la cuarta fase de la síntesis, “donde los grandes medios redactan sus editoriales o programas de reportajes con el resumen de los hechos”.

Y por último la renovación. Y es que la crisis no termina con el veredicto de los medios y los ciudadanos, y en un descuido es aquí donde se podría dar nuevos saltos a la crisis, o por qué no, sumarle otros factores que como leña, aviva el fuego de la crisis para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Cuando le sugirieron a Enrique Peña Nieto sobre una posible fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, él dijo que sería imperdonable, lo que los mexicanos califican de imperdonable es que a quienes gobiernan este país se les esté yendo –como arena- entre las manos, incapaces de poner un freno a ese tsunami que azota de manera recurrente.

Lo que es imperdonable es la poca capacidad de respuesta para atender las crisis.

Lo que es imperdonable es que pareciera que no hay capacidad para gobernar y dirigir a un país.

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