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lunes, 24 de agosto de 2015

Arámburuzabala contra López-Dóriga o cuando los poderes fácticos se doblan

José Luis Camacho Acevedo

Desde que yo era director editorial de IMPACTO recibo invitaciones del periódico La Opinión de Los Ángeles, que edita varios miles de ejemplares diarios en español para cubrir el acontecer desde el condado de Orange hasta San Diego, a los eventos que organiza para analizar lo más reciente de la vida política de México.

La primera invitación vino porque en una época el fundador de IMPACTO, Regino Hernández Llergo, fue director editorial de La Opinión cuando el célebre periodista radicaba en Los Ángeles en calidad de refugiado.

Hace cerca de cinco años asistí a Los Ángeles a participar en un panel de periodistas mexicanos organizado por una de las asesoras de relaciones con nuestro país del alcalde angelino Antonio Villarraigoza.

Mi intención era dar a conocer el perfil de SDPnoticias y el trabajo de Federico Arreola en lo que ahora es el portal digital más importante de México ya que SDP tiene en Los Ángeles uno de sus más fuertes segmentos de lectores en Estados Unidos.

Me acompañó al evento un editor de política de La Opinión.

De pronto uno de los asistentes al panel, cuando mi amigo de La Opinión le dijo que yo venía de SDP de México, me soltó a bocajarro una pregunta que de plano me desconcertó:

¿Compañero qué opina usted del yate y de la fortuna del periodista Joaquín López Dóriga?

Le contesté que López Dóriga era uno de los periodistas más influyentes de México. Que suponía que era el conductor de noticieros mejor pagado por la poderosa empresa TELEVISA. Que además era mi amigo desde hacía muchos años y que yo no tenía opinión ni sobre su yate y menos sobre el monto de sus ahorros.

Terminé mi respuesta refiriéndole una frase que me dijo Joaquín López Dóriga en una comida que tuvimos en la casa de Francisco Martín Moreno, ubicada paradójicamente en Polanco: “No importa lo que se te pague compadre; lo que importa es lo que te dejen decir”.

Nunca me he referido de Joaquín sino en términos de reconocimiento.

Ni siquiera le llame cuando regresé de Los Ángeles para comentarle el incidente de aquel evento.

Hubiera sido algo de pésimo gusto y peor muestra de insensibilidad.

Hoy el debate en el que está Joaquín López Dóriga es muy diferente.

Trataré de contextualizarlo objetivamente como obligación que tengo para ofrecer servicio informativo y de análisis a los lectores de SDPnoticias.

Desde que los analistas de medios en México acuñaron el término poderes fácticos para calificar a algunos medios de comunicación, sobre todo los electrónicos, y de esos especialmente a la televisión, como nuevos factores de influencia en la toma de decisiones de algunos agentes gubernamentales, el símbolo de PODER FÁCTICO en México es, sin duda, TELEVISA.

Si TELEVISA tiene influencia en algunos agentes gubernamentales, por simple deducción se presume que sus principales líderes de opinión deben tener, de una forma u otra, parte de ese poder que le otorgan los hombres en el gobierno, sean del partido que fuere.

En el lío mediático que ha ocasionado la protesta de un grupo de vecinos de Polanco en contra de la edificación de dos torres de departamentos propiedad de la inmobiliaria de la empresaria María Asunción Arámburuzabala, el nombre de Joaquín López Dóriga se ha mencionado porque su esposa es parte integrante del grupo de vecinos inconformes.
TELEVISA en un escueto comunicado declaró que el asunto no es de interés para sus espacios noticiosos. Y refrendó totalmente su confianza al periodista.

Pero medios contrarios a TELEVISA y a Joaquín López Dóriga han replicado el tema con un enfoque totalmente diferente.
Pongo un caso que es por demás emblemático.

En su portal de internet Carmen Aristegui dice:

“Vecinos de Tres Picos y Lord Byron, en Polanco, se deslindaron de la extorsión que acusó la empresaria Asunción Aramburuzabala en el proyecto inmobiliario de Rubén Darío 225.

Aramburuzabala señaló a Adriana Pérez Romo, esposa de Joaquín López Dóriga; a la coordinadora del Comité Ciudadano de Bosques de Chapultepec, Gabriela Torres; a la vecina Paloma Carrera, y al abogado que las representa, Mario Becerra Pocoroba.

“Que no nos relacionen con esa historia de extorsión, porque hay de vecinos a vecinos“, pidió Guilliano Lopresti, quien hace cinco años inició la pelea contra el desarrollo inmobiliario de Abilia”.

Antes habría publicado:

“María Asunción Arámburuzabala, dueña de la inmobiliaria Abilia, fue informada por el Jefe de Gobierno de que eran correctos los permisos para edificar 122 departamentos en Rubén Darío 225, aseguró ayer el abogado de la empresa, Javier Coello Trejo.

En entrevista radiofónica para Enfoque Noticias con Adriana Pérez Cañedo, y en respuesta a la declaración de Mancera, quien dijo que el conflicto del proyecto en Polanco debe resolverse en el Tribunal de lo Contencioso y Administrativo, Coello Trejo dijo confiar en el Jefe de Gobierno.

Lo anterior porque ya había dicho a Arámburuzabala que todo estaba en regla.

Coello defendió las razones de la denuncia penal que presentó contra el abogado Mario Becerra, Adriana Pérez Romo, esposa del periodista Joaquín López Dóriga y otros vecinos acusándolos de extorsión.

Como prueba aportó un video donde se capta a Becerra en las oficinas de Abilia exigiendo 5 millones de dólares a cambio de parar las protestas vecinales contra el desarrollo de Abilia.

Se han concedido y se han dado todos los permisos correctamente de impacto ambiental, de uso de suelo, todo correctamente”.

En SDPnoticias Federico Arreola publicó una columna donde cuestionaba al diario REFORMA, iniciador de la campaña contra López Dóriga, que diera espacio a los comentarios de los conductores de noticias de ENFOQUE, Adriana Pérez Cañedo y Leonardo Curzio, que tocaron el tema y omitiera el que realizó Ciro Gómez Leyva que, hoy por hoy, es el comunicador que tiene la mayor audiencia en México.

Los actores manifiestos del affaire de los edificios de Arámburuzabala en la calle Rubén Darío en Polanco son, en esencia, el diario Reforma, TELEVISA, y Joaquín López Dóriga.

Pero los fondos políticos, mediáticos y económicos de este caso, seguramente están aún medio ocultos. Pero en este mundo de la comunicación virtual, más temprano que tarde habrán de salir a flote.

Y entonces veremos qué tan grandes son los talones de Aquiles que hacen doblar a los PODERES FÁCTICOS.
Esperamos.

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