martes, 29 de septiembre de 2015
Cartelera Política / Cumbre de la ONU sobre desarrollo sustentable, Club de Tobi
Por Gustavo Rentería a las 13:14 archivado en Columnas Nacionales | Comentarios : 0
Ángel Viveros
* Guerra del gas en Siria, denominador de ambiciones de potencias
LA PELEA FINAL: La cumbre de la ONU sobre Desarrollo Sustentable de 19 objetivos y 169 metas, ya no puede seguir quedando en Club de Tobi frente al ensanchamiento del mercado de la pobreza, de la contaminación del medio ambiente, de la crisis financiera y económica que acumula riqueza en 85 familias por más de 110 mil billones de dólares; la contaminación de los océanos, la deforestación de selvas y bosques, escases de agua potable, el uso masivo de energía renovable, la innovación. Los jefes de Estado y de gobierno llegan a esa tribuna internacional a comprometerse a fin de revisar estos temas y resolverlos positivamente, pero al final quedan sus compromisos como simples piezas de oratoria, pero lógicas en el plano estratégico de sus intereses. Ahí está el protocolo de Kioto adoptado en 1997donde se marcó 2012 para que 37 naciones desarrolladas redujeran en 95% la emisión de gases contaminantes provenientes de energía fósil utilizada desde hace 150 años, y prácticamente ninguna ha cumplido.
Sin duda el conflicto bélico en Siria marca con luz diáfana hasta dónde habrá compromisos reales en el seno de la ONU en esta Cumbre de Desarrollo Sustentable. En esta guerra del siglo XXI por el gas como nueva fuente energética del futuro en sustitución del petróleo, tiene su origen en la ambición de potencia por quedarse con esas reservas, las mayores del planeta, en lugar de que ayuden para que sirvan para el progreso de ese pueblo y circunvecinos. Europa, Rusia, Israel y demás países, dicen buscar la paz en esa zona cuando únicamente enarbolan intereses de control de esa riqueza. El propio secretario de la ONU, el coreano Ban Ki-moon de quien se dice fue el primer conspirador contra la paz en Siria, que debería defender, aprovechó la reunión de fin de semana para hacer un llamado a la comunidad internacional para detener la guerra en ese país árabe, que efectivamente va en contra del espíritu de los objeticos del Desarrollo Sustentable.
La sociedad civil organizada previa a esta Cumbre participó en las mesas sobre el mismo capítulo realizadas en Río. En aquella ocasión como en este fin de semana en la ONU la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff se volvió a comprometer a reducir la deforestación de la amazónica con un total de 2.5 millones de millas cuadradas, abarca 9 países, equivalente a tres cuartas partes de Sudamérica, pero su desaparición sigue alarmante a razón de 200 mil millas anuales. Lo mismo ocurre en México donde la superficie vegetal ocupaba 74% la cual presenta una tasa de destrucción de bosques de 155 mil hectáreas anuales. Otras fuentes como la UNAM e INEGI afirman que es tres veces más a la cantidad anotada a pesar de que los ecosistemas dan sostén a la vida en el planeta. Nuevamente el dinero está sobre el bienestar de la humanidad.
En nuestra entrega de ayer dimos cuenta del informe de “Gobernar para las Elites, secuestro democrático y desigualdad económica”, y la manera como los capitales tienen secuestrada la democracia, y como el Papa Francisco se ha convertido en agitador contra el capitalismo por convertirse en la nueva tiranía del mundo. Casualmente el presidente de USA, Barack Obama en la cumbre de la ONU comprometió a su nación –eje del capitalismo- a seguir siendo el país que más apoyará al desarrollo internacional. Remarcó que no se trata de limosna sino inversión inteligente para asegurar el futuro. Aunque el compromiso de esa nación hubiese sido acabar con las guerras que emprende para quedarse con los energéticos y otras riquezas de los pueblos, lo mismo poner alto a la crisis financiera y económica provocada por los bancos centrales de las potencias para hacer más acaudalas a las 85 familias. En realidad lo único que pretendió fue suavizar la desemejanza de la desigualdad como problema actual más preocupante. La oferta Obama fue cínica solo para justificar la potencia unipolar, pero no para resolver la desigualdad en el mundo.
Por lo menos el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís fue más congruente al hablar sobre la desmilitarización, dinero que transmutará al desarrollo. El mandatario mexicano Enrique Peña Nieto dijo que la agenda 2030 del desarrollo sostenible es compromiso de Estado, aunque anunció mayor burocratización del gobierno con la creación de un ministerio que coordine los trabajos del Sistema Nacional de Igualdad. Para qué sirve entonces la secretaría del Trabajo, ahora que todo marcha bien con la reforma a la ley del Trabajo. La crisis económica está expuesta a la amenaza del populismo de la izquierda y la derecha que solo dividen, siembran odio y rencor con el propósito de satisfacer sus agendas políticas y ambiciones personales. Respecto a la migración, Peña dijo que desde la >ONU debe resolverse.
* Guerra del gas en Siria, denominador de ambiciones de potencias
LA PELEA FINAL: La cumbre de la ONU sobre Desarrollo Sustentable de 19 objetivos y 169 metas, ya no puede seguir quedando en Club de Tobi frente al ensanchamiento del mercado de la pobreza, de la contaminación del medio ambiente, de la crisis financiera y económica que acumula riqueza en 85 familias por más de 110 mil billones de dólares; la contaminación de los océanos, la deforestación de selvas y bosques, escases de agua potable, el uso masivo de energía renovable, la innovación. Los jefes de Estado y de gobierno llegan a esa tribuna internacional a comprometerse a fin de revisar estos temas y resolverlos positivamente, pero al final quedan sus compromisos como simples piezas de oratoria, pero lógicas en el plano estratégico de sus intereses. Ahí está el protocolo de Kioto adoptado en 1997donde se marcó 2012 para que 37 naciones desarrolladas redujeran en 95% la emisión de gases contaminantes provenientes de energía fósil utilizada desde hace 150 años, y prácticamente ninguna ha cumplido.
Sin duda el conflicto bélico en Siria marca con luz diáfana hasta dónde habrá compromisos reales en el seno de la ONU en esta Cumbre de Desarrollo Sustentable. En esta guerra del siglo XXI por el gas como nueva fuente energética del futuro en sustitución del petróleo, tiene su origen en la ambición de potencia por quedarse con esas reservas, las mayores del planeta, en lugar de que ayuden para que sirvan para el progreso de ese pueblo y circunvecinos. Europa, Rusia, Israel y demás países, dicen buscar la paz en esa zona cuando únicamente enarbolan intereses de control de esa riqueza. El propio secretario de la ONU, el coreano Ban Ki-moon de quien se dice fue el primer conspirador contra la paz en Siria, que debería defender, aprovechó la reunión de fin de semana para hacer un llamado a la comunidad internacional para detener la guerra en ese país árabe, que efectivamente va en contra del espíritu de los objeticos del Desarrollo Sustentable.
La sociedad civil organizada previa a esta Cumbre participó en las mesas sobre el mismo capítulo realizadas en Río. En aquella ocasión como en este fin de semana en la ONU la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff se volvió a comprometer a reducir la deforestación de la amazónica con un total de 2.5 millones de millas cuadradas, abarca 9 países, equivalente a tres cuartas partes de Sudamérica, pero su desaparición sigue alarmante a razón de 200 mil millas anuales. Lo mismo ocurre en México donde la superficie vegetal ocupaba 74% la cual presenta una tasa de destrucción de bosques de 155 mil hectáreas anuales. Otras fuentes como la UNAM e INEGI afirman que es tres veces más a la cantidad anotada a pesar de que los ecosistemas dan sostén a la vida en el planeta. Nuevamente el dinero está sobre el bienestar de la humanidad.
En nuestra entrega de ayer dimos cuenta del informe de “Gobernar para las Elites, secuestro democrático y desigualdad económica”, y la manera como los capitales tienen secuestrada la democracia, y como el Papa Francisco se ha convertido en agitador contra el capitalismo por convertirse en la nueva tiranía del mundo. Casualmente el presidente de USA, Barack Obama en la cumbre de la ONU comprometió a su nación –eje del capitalismo- a seguir siendo el país que más apoyará al desarrollo internacional. Remarcó que no se trata de limosna sino inversión inteligente para asegurar el futuro. Aunque el compromiso de esa nación hubiese sido acabar con las guerras que emprende para quedarse con los energéticos y otras riquezas de los pueblos, lo mismo poner alto a la crisis financiera y económica provocada por los bancos centrales de las potencias para hacer más acaudalas a las 85 familias. En realidad lo único que pretendió fue suavizar la desemejanza de la desigualdad como problema actual más preocupante. La oferta Obama fue cínica solo para justificar la potencia unipolar, pero no para resolver la desigualdad en el mundo.
Por lo menos el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís fue más congruente al hablar sobre la desmilitarización, dinero que transmutará al desarrollo. El mandatario mexicano Enrique Peña Nieto dijo que la agenda 2030 del desarrollo sostenible es compromiso de Estado, aunque anunció mayor burocratización del gobierno con la creación de un ministerio que coordine los trabajos del Sistema Nacional de Igualdad. Para qué sirve entonces la secretaría del Trabajo, ahora que todo marcha bien con la reforma a la ley del Trabajo. La crisis económica está expuesta a la amenaza del populismo de la izquierda y la derecha que solo dividen, siembran odio y rencor con el propósito de satisfacer sus agendas políticas y ambiciones personales. Respecto a la migración, Peña dijo que desde la >ONU debe resolverse.
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