Último Momento

martes, 10 de noviembre de 2015

El debate equis / Bronco. ¿Cuánto durará tu populismo?

J. Eleazar de Ávila

Es divertido leer que el gran seguidor de Andrés Manuel López Obrador” y mejor historiador Paco Ignacio Taibo II, diga que “el populismo es un insulto a los que pensamos que el pueblo es más simpático que las oligarquías”.

Especialmente porque en el mundo de los vivos y los pasados de vivos, el populismo es una de las enfermedades de la política de izquierda y de derecha que más daño hacen a las sociedades. Y peor, cuando el populismo extremo es un especie de vampirismo que se alimenta de la sangre ignorante de los habitantes de un pueblo.

El populismo, igual que todas las “cosas buenas” de la política, en extremo son cancerígenos. Un primer indicio de este mal, es la soberbia de quienes le promueven. Lea usted a Ricardo Monreal quien al hablar del “Santo Obispo de Morena”, afirma que el El Peje es un populista de clase mundial.

No hace mucho que el administrador de la Delegación Cuauhtémoc, sostuvo que hoy “está surgiendo un “populismo” de clase mundial que traspasa fronteras, lenguas, edades y credos religiosos. Los neoliberales mexicanos que solo tienen apuntado en su lista negra a AMLO deberán mirar más allá de su miope visión y de su corta y chata nariz”.

No en balde muchos estudiosos sugieren que los populistas son en extremo dogmáticos, y que su palabra vale casi por designio de Dios para todos. Lo anotamos este día, porque al margen de los discursos contra el populismo que esgrime el presidente Enrique Peña Nieto, en lo local hay otro nuevo religioso de sus efectos.

Nos referimos Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón hoy gobernador de Nuevo León. Proclamado independiente, no obstante que para no ofender la inteligencia social de los electores, debemos decir dos cosas. Que nada hay nuevo bajo el sol (Eclesiastes), como que tampoco es posible considerar que ex alcalde de Los García es un “autónomo puro”.

El populismo sirve para ser, como en la canción de Valeria Linch un “profesional de la mentira”. (Mentira, Ricardo Roberto Toro Lavín). Funciona para contar historias, para anidar en la mente frágil de las masas sin rostro. Que por otra parte, de rodillas pido perdón si ofendo al decir público de lastimada educación.

Los populistas juegan con las aventuras personales, con los deseos más sensibles y aspiracionales de la gente. Dicen los que la gente quiere escuchar, llenan el hueco que sus adversarios dejaron abiertos. Son como el agua cubren todos los espacios.

Construyen verdades que a menudo se topan con la racionalidad de unos cuantos. Y cuando esto sucede, como los deudores brillantes, hacen un hoyo cada vez mayor para tapar el de menor tamaño hasta que un día la verdad les rompe en pedazos.

Cuba es quizá el ejemplo mayor. Los Castro, igual que Andrés o El Bronco juran defender los intereses del pueblo, la patria y el mundo. A la vez, como las personas que concursan en eventos de belleza se mueven entre clichés y lugares comunes.

Ríase, también quieren la paz mundial, pero igual que todos. Siempre ignoran que el populismo tiene caducidad y que con frecuencia el populismo es un bumerán que les rompe el rostro y prestigio... Y por ello en martes le pregunto.

Bronco: ¿Cuánto durará tu populismo?

Del cuarto piso.- Y ya todos contentos, especialmente los azules, luego que Congreso de Ramiro Ramos Salinas ajustara los artículos 27 y 190 constitucional, respecto de la repartición de las diputaciones por la vía de representación proporcional con lo que los partidos deberán de contar con el 3 por ciento de la votación y no con el 1.5 % como se había propuesto.

OTROSI: Moraleja ser populista es sencillo, ser un populista inteligente y con pretensiones de perpetuidad es una tarea que debe trascender al machismo mezclado con “pedroinfantismo” y “pedroinfantilismo”. Eso me dijeron en la Macro Plaza.

Correo: superdebatex@gmail.com
Twitter.- @eldebateequis

Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 GUSTAVORENTERIA