Último Momento

jueves, 18 de junio de 2026

Una manita de pintura y creen que ya hacen marca país

 



Por: Lleir Daban 

México, el Mundial 2026 y la diferencia entre maquillar unas ciudades y construir una narrativa propia de marca país.

Publicado originalmente en El Economista

Soy catalán con más de catorce años viviendo en México. Como dicen en náhuatl, me siento Nepantlí — el que vive en el entre, el que pertenece a dos tierras. Este país me ha dado más de oportunidades, vínculos, aprendizajes, una familia, una vida.

Y precisamente por eso lo que veo me duele.

Escribo esto desde el amor y desde las ganas genuinas de ver a México triunfar. Mi crítica es constructiva o no es nada.

La ventana que se pospuso

Ser sede del Mundial más visto de la historia no es un evento deportivo. Es semanas de atención global sostenida. Es el mundo mirándote con otra lente, con otra disposición.

Es la oportunidad más concreta que existe para controlar la narrativa sobre tu país. Para decidir qué quieres que digan de ti — antes, durante y después, cuando se vayan las cámaras.

México tenía esa ventana. Y la pospuso. Como si no fuera con ellos. Como si el tiempo no corriera.

Cuando finalmente se han dado cuenta —ya es tarde, muy tarde— ¿la respuesta? Una manita de pintura en las ciudades sede. Algunas obras mal terminadas. Una imagen aquí, un letrero allá. Y la convicción, aparentemente sincera, de que con eso ya están haciendo marca país.

Lo que no es marca país

No lo es.

Marca país no es pintar una barda antes de que lleguen las cámaras o los turistas.

Marca país es anticiparse a las necesidades de los ciudadanos. Es tener claro dónde se quiere llegar y proyectarse. Es saber qué quieres que el mundo diga de ti.

Marca país es una decisión política, estratégica y cultural que se toma con años de antelación — no con...

(El resto de ese párrafo no aparece completo en la captura.)

Un Mundial sin su gente

Pero hay algo más grave que la ausencia de estrategia hacia afuera: este Mundial se está organizando sin su gente.

Mientras las sedes se preparaban para los visitantes, México vive conflictos que nadie ha querido ver como parte del mismo cuadro. Sindicatos de maestros exigiendo mejores condiciones al gobierno. Familiares de desaparecidos reclamando verdad y justicia. Campesinos en disputa con políticas que los ignoran. Trabajadores del transporte público sin respuestas.

Sectores enteros de la sociedad que no...

Ningún estadio bien iluminado puede sustituir a una sociedad que se siente parte de lo que su país proyecta al mundo.

Esto no va de colores políticos ni de trincheras electorales. Va de una oportunidad que no tiene ideología.

La marca país no pertenece a ningún gobierno — pertenece a todos los ciudadanos. Y precisamente por eso duele más cuando se deja pasar: porque el costo lo pagamos todos, no solo los que gobiernan.

Eso no se improvisa en las últimas semanas.

Eso, o se construye con tiempo y con criterio, o simplemente no existe.

Y una manita de pintura, por más bien dada que esté, no es criterio.

Es maquillaje.

Salud y criterio,


Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 GUSTAVORENTERIA