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miércoles, 1 de junio de 2016

Cañazos / Un México muy diferente


* Vendemos nuestra riqueza, pero mantenemos primer lugar en otros rubros

Arturo Bárcena Bazán

En 1934 tomó posesión el general Lázaro Cárdenas del Río, como presidente de la República. Había nacido en el tranquilo pueblo de Jiquilpan, Michoacán, entidad de la que fue gobernador.

Esa tranquilidad actualmente ya no existe, como ya no existe el México nacionalista que conoció el general y que lo impulsó a decretar el 18 de marzo de 1938 la expropiación petrolera.

Años después el licenciado Adolfo López Mateos, decretó el 27 de septiembre de 1959 la nacionalización de la industria eléctrica y lustros después el Presidente José López Portillo decretó la nacionalización de los bancos.

Su antecesor Luis Echeverría Álvarez desarrollo Cancún, actualmente el principal centro turístico del país, y creo la escuela de Turismo en La Paz, Baja California.

El petróleo, la energía eléctrica y la banca era propiedad de los mexicanos.

Vinieron gobiernos priistas y panistas que dieron al traste con la nacionalidad, incluyendo la desaparición de la materia de civismo y el menosprecio a nuestros héroes.

Hoy, los ferrocarriles  fueron vendidos por el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quien actualmente reside en los Estados Unidos, país donde ocupa un alto cargo en la línea ferroviaria a la que vendió Ferrocarriles Nacionales de México.

Los bancos, en su mayoría, son propiedad de extranjeros. Bancomer, Nacional de  México, Santander, Scotiebank, H.S.B.C., son propiedad de españoles, estadunidenses, coreanos, ingleses, japoneses. Nos quedan Banorte, Azteca,  Banjército, y algún otro regional.

Todas estas instituciones bancarias se han modernizado, basta con ver su red de cajeros automáticos, que son causa de despido de trabajadores  de la Banca. Y las grandes utilidades hacia dónde van. Sí acertó  usted, hacia sus países de origen.

De los ideales del general Cárdenas que culminaron con la expropiación petrolera, con el auge de los ferrocarriles, con la fundación del Instituto Politécnico Nacional, ya sólo van quedando recuerdos, sobre todo ahora que la Reforma Energética ha impulsado la presencia de grandes compañías petroleras extranjeras para la exploración y explotación de nuestros pozos petroleros. Y como prueba ahí están las licitaciones de la Ronda 1, que adjudico a compañías extranjeras los pozos del Golfo de México.

Mexicana de  Aviación ya no existe, y ahí está Aeroméxico aliándose con Delta; Interjet buscando socios de Europa, Sudamérica o Estados Unidos, según ha reconocido su director José Luis Garza. Ni el deporte se salva de nuestro malinchismo, ahí está la decisión adoptada por los dueños de los equipos de futbol, que autorizaron la contratación de un número indefinido de extranjeros con la única condición de que sólo 10 sean inscritos en la lista de los que jugarán en el partido de la jornada respectiva y estarán en la banca en el partido a desarrollar.

Las autopistas han sido concesionadas a compañías extranjeras, mediante jugosas mordidas o moches a algunos funcionarios, según ha trascendido.

Pero para nuestro orgullo aún somos dueños los mexicanos de la contaminación, de los principales cárteles del narcotráfico, ocupamos uno de los primero lugares a nivel mundial en cuanto a corrupción se refiere y para colmo, hemos sido testigos de que este país ocupa el primerísimo lugar en cuanto a guerra sucia en campañas electorales. No quedó un candidato sin ser objeto de acusaciones sobre su persona, bienes o familiares.

Vaya, cuando menos los extranjeros nos han dejado algo, aunque se quieren llevar a Estados Unidos al “Chapo”.

Twitter: @abarcebab
Facebook: Barcena Bazan

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