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lunes, 5 de septiembre de 2016

Cañazos / Trump en México

Arturo Bárcena Bazán

Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, quien comparó a los inmigrantes indocumentados mexicanos con criminales, violadores y traficantes de drogas y quien en abril pasado expresó que de lograr la Presidencia de su país pedirá a México un pago entre cinco mil y diez mil millones de dólares para la construcción de un muro a lo largo de los tres mil kilómetros de frontera que hay entre México y Estados Unidos, para lo cual piensa bloquear las remesas que por miles de millones de dólares envían mexicanos sus parientes en México, llegó a nuestro país, aceptando la invitación que le hizo el presidente Peña Nieto, con quien se reunió en la residencia oficial de Los Pinos.

No había transcurrido la conferencia de prensa ofrecida por Peña Nieto y Trump y este abordaba su avión para dirigirse a Arizona, cuando el mandatario local declaraba que “México no pagará el muro” que pretende edificar Trump a lo largo de los tres mil kilómetros de frontera entre ambos países.

Esta declaración molestó a Trump, quien horas después en su mitin efectuado en Phoenix, Arizona, arremetía contra los inmigrantes ilegales, en su mayoría mexicanos, y afirmaba que “los mexicanos no lo saben aún, pero pagarán la construcción del muro”.

A las voces de protesta de los mexicanos se sumó  la candidata demócrata Hillary Clinton quien tras señalar que Trump “es una vergüenza para Estados Unidos”, expresó: ”Imagínense un presidente prometiendo hacer que otro país pague por la pieza central de su agenda”; Trump mintió en su visita a México, recalcó la demócrata.

La visita de Trump a invitación del gobierno mexicano es considerada como un traspiés en la política exterior de nuestro país y, me refiero a lo escrito por el amigo Agustín Gutiérrez Canet, ex miembro del servicio exterior mexicano, del que se jubiló al cumplir  65 años de edad. En su regreso al periodismo mexicano, en su primera columna “Sin Ataduras” que se publicó en Milenio el pasado sábado, escribe con conocimiento de causa, pues sirvió al gobierno mexicano durante 22 años en altos cargos diplomáticos: “No hay que confundir prudencia con pusilanimidad. Si el presidente Enroque Peña Nieto hubiera pulsado la opinión pública y escuchado el consejo de diplomáticos profesionales y de la secretaria Claudia Ruiz Massieu, seguramente no habría cometido el error de recibir en México al candidato republicano, enemigo de los mexicanos y de la candidata demócrata, favorita en las encuestas. Este error diplomático provocó consecuencia negativas…También afectó a los mexicanos migrantes que se sienten abandonados”-.

El presidente Peña Nieto no escuchó el clamor de los mexicanos, periodistas, empresarios, políticos, estudiantes que califican a Trump de “no grato”. Él sólo escuchó a su secretario de Hacienda Luis Videgaray, quien orquestó la visita del republicano , quien vino acompañado del ex alcalde neoyorquino Giuliano, ignorando olímpicamente a la canciller Claudia Ruiz Massieu, quien presentó su renuncia al Presidente Peña Nieto, según escribe Carlos Loret de Mola.

Los miembros del Congreso de la Unión, 500 diputados federales y 128 senadores, seguramente invitarán a Videgaray y a Ruiz Massieu a que expliquen por qué se invitó a Trump. Sólo los priistas y no todos, así como los verde ecologistas, están de acuerdo en que se haya invitado al neoyorquino ¿por conveniencia, por mantener el cargo?;  en defender al Presidente Peña Nieto en su desliz de la invitación a Trump, desliz en el que fue acompañado por Videgaray y el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán.

Facebook: Barcena Bazan
Twitter: @abarcebab

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