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miércoles, 27 de septiembre de 2023

El gobierno no lo puede todo

 


Dr. Carlos Alberto Martínez.

A pesar de la inmensa evidencia que brota por todos lados, transcurren décadas, siglos y muchos siguen sin darse cuenta de que, los gobiernos no lo pueden todo e incluso no deben hacerlo todo. La población mundial crece aceleradamente por lo que es cada vez más difícil satisfacer las necesidades de tantas personas. A lo largo de los años los gobiernos han ido acumulando una cantidad gigantesca de responsabilidades con recursos cada vez más escasos que por ningún motivo deben completarse aumentando más carga a los ciudadanos. No tienen llenadera. La razón de la existencia del estado es proteger la integridad física de las personas y sus bienes, está conformado por los mismos ciudadanos quienes aportan entre ellos para asegurar su propia seguridad. La concepción del estado fue una de las grandes ideas de la humanidad, sin embargo, al paso del tiempo, se está convirtiendo en su peor pesadilla. En nombre del estado, decía Octavio Paz se han realizado las peores atrocidades conocidas. Así, el estado “moderno”, engulle sin límite buena parte de los ingresos y consumo de la población para realizar todo tipo de actividades, en muchas ocasiones, dejando la seguridad abandonada. Actualmente podemos observar cómo los gobiernos entregan desde vestidos de 15 años, zapatos, libros de texto, tinacos, sacos de cemento, tabletas electrónicas hasta efectivo a las clases medias bajas que no necesariamente a la pobreza. 

 

Mientras los estados se distraen con un sinnúmero de actividades hay una cantidad importante de casos en los que su responsabilidad primaria está abandonada. Al tener como finalidad última el alcanzar, ejercer y conservar el poder lleva como consecuencia que a lo largo de siglos nos demos cuenta de que los gobiernos son pésimos administradores. Lo anterior se torna más evidente cuando la obligación para entregar bienes públicos no se cumple plenamente por la distracción a la que ellos mismos se someten. El deterioro de estos bienes lo pudimos observar en naciones desarrolladas durante la pandemia, cuando las condiciones de sus sistemas de salud eran de abandono. Mientras la seguridad no esté resuelta no es ético que el gobierno se comprometa a nada más. En el caso de nuestro país, es difícil entender cómo algunos gobiernos entregan a la mujer vestidos de 15 años o transporte público color rosa, al tiempo que los feminicidios se desbordan o no existe tránsito seguro a sus casas una vez que se bajan de aquel transporte pintado de rosa, estas incongruencias ocurren en todo el mundo. En EE. UU. existen todavía millones de pobres mientras el gobierno entrega billones de dólares a Ucrania para sostener una guerra. Los gobiernos tienen que entender que el dinero que tienen no es de ellos, ni de sus partidos políticos, pertenece a los contribuyentes por lo que entregar cuentas claras a través de los contrapesos democráticos es sólo una parte, la ética en su gasto es la parte más importante. 

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